El dólar estadounidense ha estado haciendo una subida récord contra su contraparte japonesa en los últimos tiempos, creando presión sobre las propias economías de las naciones.

Si bien el aumento del dólar es ciertamente positivo para la economía estadounidense, su impacto en el crecimiento económico de Japón aún está por verse.

Sin embargo, ante esta presión, Tokio hasta ahora no ha estado dispuesto a cambiar de rumbo. Si bien el gobierno de Shinzo Abe dice que aflojará el yen para ayudar a impulsar las exportaciones, el mayor impacto potencial de este movimiento probablemente se sentirá a nivel del consumidor. Queda por ver si la crisis financiera en Japón empujará al país hacia políticas fiscales más estrictas para compensar la disminución de la demanda interna.

Durante el año pasado, el valor del yen japonés ha aumentado en una cantidad muy sustancial. A pesar de esto, muchos economistas han sugerido que la capacidad del banco central de Japón para intervenir en este momento ha sido limitada. Tal vez se verán obligados a recomprar algunos de sus propios dólares para aliviar la presión sobre el mercado, pero si ocurre, sería un esfuerzo de último minuto que solo podría aliviar la presión de la actual crisis de desempleo.

De hecho, la apreciación del yen tampoco ha tenido precedentes y, al igual que en otros países donde el poder adquisitivo de su moneda ha disminuido, esto conduciría a una inflación aún mayor. Tal inflación podría terminar dañando las finanzas de los ciudadanos de Japón y depreciar aún más la moneda. Las deudas públicas de Japón ya son altísimas y aumentan con el tiempo, y la falta de herramientas monetarias importantes, como las tasas de interés, solo podría conducir a una mayor carga de la deuda.

Todavía no está claro cuánto del aumento del valor del dólar se debe a la autoconservación y cuánto se debe a la manipulación del mercado. Dada la unilateralidad de los mercados, puede ser un juego injusto.

Estados Unidos, por supuesto, continuará presionando por medidas que animen al banco central japonés a hacer su parte para apoyar al yen. No hay duda de que China y Rusia, dos de los socios comerciales más importantes de Japón, necesitan la economía japonesa para sostener el crecimiento de sus respectivas economías, y han estado invirtiendo en acciones y bonos para mantenerse al día con el dólar.

Sin embargo, aquellos que comercian con divisas estarán observando de cerca cómo estos dos países maniobran los mercados en los próximos meses. Estados Unidos podría estar considerando suavizar su retórica sobre el valor del dólar, pero parece que el objetivo real será exactamente lo contrario de lo que Beijing, Moscú y Tokio desearían.

No hay duda de que el aumento del valor del dólar eventualmente alcanzará un nivel que amenaza con dañar las finanzas de los japoneses. Esto podría tener serias repercusiones en el sistema bancario de la nación y los servicios prestados por el servicio postal japonés. Pero con la excepción de un proyecto de ley y la publicación de una declaración del presidente Obama, ni Tokio ni Washington parecen estar dispuestos a considerar ninguna medida drástica en este momento.